sábado, 1 de febrero de 2014

PROMETEO
























Prometeo

Sí, tal vez ese sea el precio que tenga que pagar
por no poder evitar que te llegaran
las cenizas de este exiguo fuego.
Ahora, te levantas al lado de un cobarde
tomas el desayuno junto a un idiota
e intentas buscarle un final feliz
a la dramática historia de un hombre
encadenado a sus propias montañas
mientras el sol se pone y pasan largas
las horas de tormentoso silencio.
Acto de fe, considera mis entrañas
como patria donde han de morir todas las cosas
antes de que la  torpe mano
que puede darles vida
mueva un solo dedo.


Poemas griegos, 2013. Inédito

viernes, 31 de enero de 2014

NADA MÁS QUE PERDER





















Nada más que perder

Las paredes de nuestras manos
construyen hoy un amplio espacio
de posibles posibilidades emocionales
donde resolver nuestro equilibrio.
Todo un alarde de esclavitud;
una maravillosa densidad espacial
que parece cualquier eternidad
que necesariamente tengamos que barajar
entre las manos.
Lo nuestro, exhausta Yocasta, son las sombras.
Lo mío y lo tuyo son las sombras,
las sombras proyectadas
sobre blancas paredes, blancas sábanas
en las que tratamos de encajar nuestros oráculos.
Por eso,
los sueños
nos despiertan a media noche
y parece que a nuestro lado no hay mucho más
que cualquier cuchillo que podamos padecer
mientras los amos de nuestros mundos 
marchitan muy lentamente.
Por eso lloramos y nos ponemos serios.
Por eso drenamos nuestras aguas
y enterramos a los muertos.
Por eso no tenemos ya papeles, pañales,
padres, ni techo que se derrumbe encima.
Por eso ya no sufrimos un cuerpo que amortajar.
Por eso es por lo que  tenemos demasiadas respuestas
para tan pocas preguntas
mientras dicen que trabajan con ahínco
en otro decreto-ley
que nos facilite la vida
en estas áridas tierras de Dios.


Poemas griegos, 2013. Inédito

jueves, 30 de enero de 2014

PARIS


























Paris

Dame un minuto o dos más, Helena
en la barra del bar junto a unos amigos.
Otra forma no veo de escapar
en estos momentos tan turbios
al asedio de esta ciudad contenida
donde cada flecha que se lanza
donde cada pelota de brea
cada yelmo, cada espada
la casa, o tal vez los sueños
despedazados
se deshacen ante la atenta mirada
de alguien todopoderoso y gris.


Poemas griegos, 2013. Inédito

lunes, 27 de enero de 2014

NICK DRAKE. LO QUE EL SOL ESCONDE



























Por favor, no te fíes de los de la mirada perdida
Únicamente sonreirán para ver cómo
Tu tiempo se esfuma
Y una vez que sepas por lo que han pasado
Para ganarse la vida no te parecerán tan valiosos
Tu noche o tu día
¿Quién querrá oírme?

Busca la tierra a tu alrededor
No está tan lejos de tí
Pero no vayas de listo
Para bajar ahí abajo ellos nunca evolucionan
Están siempre cansados y utilizan
Encantadoras miradas
No te sorprendas.

Tómate tu tiempo y estarás bien
Y reza allí mismo por la gente
Que vive en el suelo
Y si te das cuenta de lo que se supone que significa
No le pongas nombre a ese día ni intentes hablar
De lo que pasó antes.

Que no te intimide aprender a volar
Y mirar el sol cuando despunte el alba
Si eres consciente
De lo que eres comparado con una estrella
Que vino para quedarse un día lluvioso
En otoño, libremente
Sí, sé lo que quieras ser.

Por favor, no te fíes de los de la mirada perdida
Sólo sonreirán para contemplarte mientras
Tu tiempo se esfuma
Y una vez que sepas por lo que han pasado
Para ganarse la vida no te parecerán tan valiosos
Tu noche o tu día
¿Quién querrá oírme?


Destapa la copa rota
Deja la culpa y que pase la luz del sol
Sí, eso es hoy.
Y abre de par en par los himnos clandestinos
Que reconoces mientras que la gente se cabrea
Por lo que dices
Pero di lo que tengas que decir
De los granjeros y de la diversión
De las cosas que oculta el sol
Y la gente que merodea por tu cabeza
Los que dicen que ya todo está dicho
Y el mecanismo de tu cerebro
Sugiriendo que salgas ya de la lluvia.

Nick Drake, "Things behind the sun", Pink Moon. Island Records, 1972

domingo, 26 de enero de 2014

CHARLES BUKOWSKI. EL NEGOCIO DEL ESPECTÁCULO




























EL NEGOCIO DEL ESPECTÁCULO

yo no puedo hacerme con él
y tú no puedes hacerte con él
y no lo
conseguiremos


así que no apuestes
ni siquiera lo
pienses

levántate de la cama
cada mañana

lávate
aféitate
vístete
y sal
a
ello

porque
aparte de eso
sólo quedan el
suicidio y
la locura

poco
podemos
esperar

ni siquiera
cabe esperar

por tanto
lo que hay que hacer es
trabajar sobre una base
modesta
mínima
por ejemplo
cuando salgas a la calle
alégrate de que
tu coche
siga ahí

y si lo está,
de que los neumáticos
no estén
pinchados

luego
móntate
y si arranca,
arrancas.

y
es la peor
película
que has
visto jamás
porque
actúas
en ella:

un presupuesto bajo
y 4 mil millones
de críticos

y la carrera más
larga
que llegas a
esperar
dura

un día.


Poemas de la última noche de la Tierra (2ª edición)
Traducción y prólogo de Eduardo Moga
DVD Ediciones, 2006.

jueves, 23 de enero de 2014

GENTE SIMPÁTICA




"Todavía sigo tocando la guitarra eléctrica con una raqueta de tenis. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez, de pequeño? Nuestra propia respiración cavernosa, ahuecada, como la de Darth Vader en Stars War, imitaba a una multitud rugiendo en un estadio mientras frente al espejo emulábamos a Angus Young dando saltitos. Sí, ¿quién, de pequeño, no ha soñado con ser estrella del rocanrol? Para los más destalentados la rosa de ese sueño se marchitó enseguida, pero la espina se quedó dentro, y algunos intentamos sacarla con habilidades más al alcance de nuestras manos: la literatura, por ejemplo. Escribir de algún modo es resignarse a crecer, a que el mundo te pase por encima. Es estar armado con una raqueta de tenis que puede ser una guitarra eléctrica, un fusil, una red para cazar monstruos… o para espantarlos, para enviar con ella bien lejos a los perros rabiosos que nos muerden el corazón por dentro o a los que acechan emboscados fuera –la rutina, la uniformidad, el conformismo …-. La literatura, como el rocanrol, nos permite seguir soñando. Escribir, ya sean canciones o cuentos, es un ejercicio de libertad, y creo que eso es lo que nos hermana y lo que nos ha permitido a mí y a Esteban sintonizar y compartir proyectos con algunos de los que fueron en la adolescencia nuestros héroes del rock o de quienes siguen siéndolo hoy en día.


Este libro es el diario de carretera de la gira de presentación de uno de esos proyectos: la antología Simpatía por el relato, una colección de relatos escritos por rockeros que junto con Esteban Gutierrez (Baco) coordiné y que como hemos dicho en alguna ocasión (yo más que él, porque Esteban ya formó parte, tiempo atrás, del gran circo del rocanrol) fue la excusa para que nosotros consiguiéramos colarnos en los backstages con nuestras raquetas de tenis en las manos. Simpatía por el relato”nos ha dado muchas satisfacciones y, a nuestra edad, todavía ha hecho florecer algún otro sueño (“Cambiemos el mundo con simpatía”, fue el lema que Esteban acuñó para el “Simpathy tour”). Una de esas alegrías fue la gira de presentación de “Simpatía por el relato” y esos días on the road son los que cuenta el autor en este libro. Pero no solo eso, ni quizás lo más importante. Esteban, además de dejar constancia en estas páginas de una serie de verdades incontestables, como que los rockeros no cenan o que para dos escritores cuarentones el rocanrol resulta demasiado cansado, recorre otro camino mucho más largo que el que nos lleva a las ciudades donde la antología se presentó (Madrid, Oviedo, Santiago, León, Zaragoza…) y se remonta casi treinta años atrás hasta encontrarse consigo mismo, con Baco, el joven que fue y que quería comerse el mundo, sin tiempo que perder, robándole horas al sueño para estudiar, trabajar en Correos y, a la vez, hacer pioneros programas de radio sobre rock o convertirse en un intuitivo y apasionado mánager de grupos como Panzer.

No hay en España escritos muchos diarios de carretera, de giras de grupos, ni desde un punto de vista literario ni incluso periodístico, géneros que en otras literaturas como la anglosajona sí han tenido tradición, pero desde luego todavía hay muchos menos libros musicales en nuestras letras como este, en el que el autor, Esteban, Baco, no solo mira alrededor sino también dentro de sí mismo, y se busca, se pone en pie, pelea con los fantasmas de su pasado, recoge los escombros de sueños rotos y los vuelve a levantar con el cemento de la ilusión y la camaradería que ve amasar a su alrededor a los grupos y personas que nos acompañaron durante el “Simpathy tour”. El libro es un homenaje a todos ellos.


Es, también, un libro que a mí me habría gustado escribir e incluso tuve la tentación de hacerlo (por eso mismo, para agradecer toda esa solidaridad y ese entusiasmo contagioso y vivificante) pero no sería justo, no me correspondía teniendo por compañero a un rockero por los cuatro costados (a mí, por lo general y en todos los sentidos, solo se me ve de perfil), a un magnífico cronista, a alguien que, además, sabe perfectamente de lo que habla, pues ha estado dentro, ha tomado cañas con Gary Moore, con Los Suaves, con Kiss o con los Burning. Me conformo con la extraña sensación de verme, como en un vuelo astral, aparecer en sus páginas convertido en personaje literario. Y desde luego con la piedra preciosa que ha ocupado en mi corazón el lugar de la espina que el “Sympathy tour” sacó: la amistad - a estas alturas de la vida, cuando a veces ya no quedan fuerzas ni ganas para hacer amigos- que he forjado con Esteban durante todos estos días de carretera, bolos, entrevistas, de ilusiones y proyectos compartidos. Esteban, como yo, todavía sigue tocando la guitarra eléctrica con una raqueta de tenis. Todavía seguimos, los dos, soñando. Y creyendo que podemos ayudar a los demás a soñar. Por todo eso, os invito a leer estas páginas. A cambiar el mundo con simpatía. Y si no, si no se puede o no nos dejan, siempre podremos cantar, como hacíamos de pequeños, aquello de: “Hemos perdido, pero nos hemos divertido”. Que no es lo de menos."


Patxi Irurzun