miércoles, 16 de abril de 2014

TODO EL POEMA



















Todo el poema

fue tan divertido... 
Divertido, hasta que empezó a dar vueltas; 
a retorcerse entre las tripas 
(supongo que escocía un poco). 
Luego, se distorsionaba la imagen, 
cada vez menos y menos nítida. 
Recuerdo que, entretanto,
 tú me sujetabas la cabeza 
y que yo no paraba de amenazar 
con las arcadas y el "lo veo venir, viene" 
hasta que me dijiste, a tu manera,
"ve y saca a pasear a esos fantasmas". 
Al cabo de un rato estábamos rodeados 
por un espantoso mar de sangre, 
y poco después el cubo de la fregona 
eliminó cualquier rastro... 
y a veces cuento esta historia 
cuando me siendo débil, torpe, frustrado...
A veces pasa 
que la fregona no recoge 
todo el poema. 

Publicado en la antología Poesía en los Bares, Groenlandia, 2012

viernes, 4 de abril de 2014

EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS EN MADRID (05/04/2014)







      SIN QUE SIRVA DE PRECEDENTE

      son las seis de la tarde
      del mes de agosto.

      estoy echado en la cama,
      encima de la cama, desnudo.

      en una mano tengo un porro,
      en  la otra un cigarrillo.

      estoy a gusto.

      acabo de follar con ángeles,
      aunque ahora que lo pienso
      lo que realmente hicimos fue
      querernos.

      por la ventana abierta de par en par
      entran los tejados de mi calle,

      el martillo neumático de una zanja,

      alguien que arranca el coche,

      niños.


      tengo sueño, mucho, mucho sueño,

y    lo que es mejor todavía:
      por esta vez,
y    sin que sirva de precedente,
      tengo ganas, muchas, muchas ganas

      de
      soñar.



      EL TIGRE

      Javi tenía tatuado
      un tigre en el antebrazo.
      Bueno, no sé si era
      un tigre o un leopardo,
      algo así,
y    se chutaba en las pintas
      de la piel del animal
      porque de esa forma
      no se le notaban las marcas.
Y   así siempre.
      Hasta que un día
      el tigre se cansó
y    le comió el brazo
      de un mordisco.




El lenguaje de los puños (Antología crítica de la poesía de David González). VVAA. Editorial Origami, 2014. Edición y prólogo de José Ángel Barrueco. Diseño de cubierta: Julia D. Velázquez.

lunes, 3 de marzo de 2014

DÍAS DE RUTA (VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ)

































Oscilante y extremo, nunca aséptico ni imparcial, nunca en el medio: Vicente Muñoz Álvarez nos ofrece un nuevo libro. Indefinible en su estructura: ¿Un cuaderno de poemas? ¿Un diario, personal, de carretera…? ¿Un híbrido de ambos?, en cualquier caso, es un libro fuera de lo común, en el que comparte con nosotros textos muy personales. En DÍAS DE RUTA el autor trata de desterrar todo aquello que le oprime y desconcierta; donde elabora -con la gran estafa de la crisis económica de fondo- un ejercicio de escritura autosanador, a través de la confesión y la poesía. Fantasmas, miedos y traumas, en lucha constante contra la ensoñación de quien se felicita en el hecho asombroso de estar vivo: Welcome to Babilonia.

Gsús Bonilla, contraportada para Días de Ruta.


Ya en pre-venta en:




sábado, 1 de marzo de 2014

AUTORRETRATO


















En aquella ocasión me dieron un cubo.
Un enorme cubo de basura
con dos grandes ruedas negras
y una pesada escoba
con el palo de madera
embriagado de astillas.
Me dijeron
que tenía que recoger
toda la mierda
que vieran mis putos ojos
y que ni las piara
que no me comportara como una maricona
ya que solo querían ver
el puto contenedor lleno de basura;
de toda la basura que vieran
esos putos ojos míos.
Recuerdo que las manos me sangraban.
Recuerdo la angustia
al ver que se me echaba el tiempo encima
y toda la mugre
todavía andaba suelta
por las dependencias oficiales.
Seguramente estaría arrestado.
Recuerdo
que las astillas de madera
estaban clavadas muy hondo
y considero
que aún hoy
no hay manera de sacarlas.

Extraído de la antología La galería del caos

jueves, 27 de febrero de 2014

EL TRASH-METAL DE ILABI


























Encontré a Ilabi
en la tormenta del desierto
y sus manos estaban vacías.
—La nada, mi amada Ilabi,
no es más que el resultado
de una compleja operación aritmética.
El no existir en los demás
es otra cosa
—y a esa otra cosa es a la que se refiere
Ilabi cuando dice que su nombre
no es aceptado por la Real Academia

(a ellos no les gusta el Trash‐Metal).


Il‐Ab‐i quiere estar,
permanecer dentro del hueco...
Y ahora ella busca sus muertes
en las cunetas de mi carretera,
y ya no quiere soles
ni brújulas ni vigías
ni colchones ni mantas ni luz
que se cuele por la ventana.
En la oscuridad

dejo que me haga daño.


Es una pena estar solo,
¿verdad, Il—aBi?
Y como siempre,
no contesta,
cierra los ojos:

sueña que no existo.


¿Y qué mas dará
ser pobres
cuando aparezca
la factura de la luz,

eh, ILa‐bi?



Está aprendiendo rápido
y cuando abro la nevera
cuento.
A Ilabi
ya no le restan

yogures de marca.


Cuento, y creo
que ella está en el punto de mira
porque ve anuncios y todo.
La tele está
haciéndole mucho daño
a intervalos

demasiado cortos.


Sueña con ser mediática
y no tener la necesidad
con el pasmo que yo la tengo.
Y sé, por enésima vez,
que yo no estoy en sus planes;
que conmigo no cuenta,
pero no me acota
cuando echa a llorar

su orgullo.


Ila—bi produce caries,
la transmite
y me contagia miedos dentales:

sus enfermedades nostálgicas.


Ila‐B‐i dice que escribe.
Pienso que eso
sí que es peligroso
porque recordemos
que Ilabi no tiene padres,
es hija del desierto
y potencial compradora,

incluso.


Ni tú ni yo
sabemos resolver
satisfactoriamente
complejas operaciones
aritméticas,
pero
no debemos olvidar,
IL‐A‐bi,
que tu existencia
deviene
del resultado

de una de ellas.


Tiende a la insidia
su llanto
de niña arquetípicamente
mimosa y malcriada.
No tiene padres,
y eso
no lo encaja demasiado bien,
así como su nombre
no encaja
tampoco demasiado bien

en las altas esferas de la lengua.


En el ambulatorio
ciertas jeringuillas
capturaron
unas cuantas muestras.
Ilabi no viene de Grecia.
De Austria tampoco.
Ilabi es arena
con zapatos negros

de tachuelas.


Chiquilla anacrónica,
rapsoda malcriada,
niña anoréxica,
espiral de odio vidrioso:

no temas a lo que venga.


Hay una ley antigua
que dice
I‐LA‐BI
I‐LA‐BI
I‐LA‐BI

la oscuridad nos atañe.


Si la herida está infecta,
y el acceso de pus
ya está saliendo
es Ilabi,
I‐LA‐BI,
I‐LA‐BI,

manuscrito del Mar Muerto.

Con sendos redobles
en ambas muñecas
la madeja está hecha un lío,
chica tonta.

Un lío Trash Metal


Yo nunca fui un tubérculo.
No sé por qué me pides
más músculo,
Ninfa Púrpura.


Más peldaños
esta escalera no tiene.
No pidas más
de
lo
que
yo
puedo
darte
que me corrompes
plena

y absolutamente.

Las cuatro paredes de tu celda
están muy juntas,
anexas
para tanta cantidad de ti,
I‐LA‐BI,

pergamino vetusto.

No sé de dónde demonios,
Desolación,
voy a sacar tanto tiesto
y tanto capricho de agua
como tú necesitas.

Soy lo que soy.

Me desperté en la madrugada
y su cuerpo estaba frío;
frío de pergamino antiguo,
frío de azul cobalto…,
y yo la zarandeaba:
—I‐LA‐BI,
I‐LA‐BI,

I(…)!

Extraído del poemario El Trash-Metal de Ilabi (Inédito)

martes, 18 de febrero de 2014

POESÍA EN LOS BARES 2014 (TRIBUTO AL KEBRAN)


martes, 11 de febrero de 2014

hombre mensaje





sábado, 1 de febrero de 2014

PROMETEO
























Prometeo

Sí, tal vez ese sea el precio que tenga que pagar
por no poder evitar que te llegaran
las cenizas de este exiguo fuego.
Ahora, te levantas al lado de un cobarde
tomas el desayuno junto a un idiota
e intentas buscarle un final feliz
a la dramática historia de un hombre
encadenado a sus propias montañas
mientras el sol se pone y pasan largas
las horas de tormentoso silencio.
Acto de fe, considera mis entrañas
como patria donde han de morir todas las cosas
antes de que la  torpe mano
que puede darles vida
mueva un solo dedo.


Poemas griegos, 2013. Inédito

viernes, 31 de enero de 2014

NADA MÁS QUE PERDER





















Nada más que perder

Las paredes de nuestras manos
construyen hoy un amplio espacio
de posibles posibilidades emocionales
donde resolver nuestro equilibrio.
Todo un alarde de esclavitud;
una maravillosa densidad espacial
que parece cualquier eternidad
que necesariamente tengamos que barajar
entre las manos.
Lo nuestro, exhausta Yocasta, son las sombras.
Lo mío y lo tuyo son las sombras,
las sombras proyectadas
sobre blancas paredes, blancas sábanas
en las que tratamos de encajar nuestros oráculos.
Por eso,
los sueños
nos despiertan a media noche
y parece que a nuestro lado no hay mucho más
que cualquier cuchillo que podamos padecer
mientras los amos de nuestros mundos 
marchitan muy lentamente.
Por eso lloramos y nos ponemos serios.
Por eso drenamos nuestras aguas
y enterramos a los muertos.
Por eso no tenemos ya papeles, pañales,
padres, ni techo que se derrumbe encima.
Por eso ya no sufrimos un cuerpo que amortajar.
Por eso es por lo que  tenemos demasiadas respuestas
para tan pocas preguntas
mientras dicen que trabajan con ahínco
en otro decreto-ley
que nos facilite la vida
en estas áridas tierras de Dios.


Poemas griegos, 2013. Inédito

jueves, 30 de enero de 2014

PARIS


























Paris

Dame un minuto o dos más, Helena
en la barra del bar junto a unos amigos.
Otra forma no veo de escapar
en estos momentos tan turbios
al asedio de esta ciudad contenida
donde cada flecha que se lanza
donde cada pelota de brea
cada yelmo, cada espada
la casa, o tal vez los sueños
despedazados
se deshacen ante la atenta mirada
de alguien todopoderoso y gris.


Poemas griegos, 2013. Inédito